Soy desarrollador
de software y creador de productos digitales. Descubrí la programación a los 14 años y, desde entonces, he aprendido construyendo, experimentando y resolviendo problemas reales antes que estudiándolos únicamente desde la teoría.
Soy defensor del código limpio y eficiente. No creo en inflar los proyectos con dependencias innecesarias: cuando una herramienta no aporta un valor real, prefiero buscar una solución más simple, incluso construirla desde cero si eso permite ganar rendimiento y control. Para mí, la simplicidad también es calidad.
Me considero una persona con iniciativa propia. Cuando encuentro un problema, mi primera reacción es construir una solución, no esperar a que alguien más la resuelva. Esa forma de trabajar me llevó a crear proyectos propios y, entre ellos, Ferm, mi propia línea de productos de software para negocios pequeños y en crecimiento.
Pero, sobre todo, programo para generar valor real: que lo que construyo ayude a alguien a vender más, trabajar mejor o resolver algo que de verdad le importa.
Hoy por hoy, ese valor lo creo con habilidades como: